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El 6 de Abril de 2009 fue victima de un atentado criminal el
procurador General de la República, señor Hernán Estrada, lo cual
constituye un hecho lamentable, ya que la violencia no debe ser
aprobada por nadie, más bien debe ser repudiada por todos, venga de
donde venga. No justifica este caso lo que algunos dicen que la
violencia genera violencia.
En nuestro país no ha sido el atentado criminal la regla para
resolver los conflictos y las diferencias, porque a pesar de dos
guerras civiles en el siglo 20, sólo durante 1979 se cometieron una
serie de atentados y crímenes en contra de personas identificadas con
el régimen somocista, a veces por asuntos tan sencillos como haber sido
el barbero o el sastre o la mujer de un alto militar o de un soplón.
Tampoco tienen culpa de la violencia los obispos católicos, por haber
señalado que se observa con preocupación el inicio de grupos armados
como respuesta a que éstos no son escuchados o no tienen confianza en
el poder judicial, de resolver sus demandas por las vías legales.
Este atentado nos debe poner a reflexionar a todos sobre a dónde va
nuestro país, hacia dónde se encamina la sociedad nicaragüense.
Además del creciente desempleo, pobreza, encarecimiento de la vida,
carencia de viviendas, de servicios de salud, de agua potable y otros
bienes básicos para la vida; ahora se agregan hechos de violencia como
el intento de homicidio en contra del procurador Estrada.
Debe hacer reflexionar a los que hacen las leyes, a los que imparten
justicia, a los gobernantes y a los gobernados, de que los cauces
civilizados son los mejores caminos para proscribir la violencia, que
la confianza en las instituciones del Estado y por tanto en las
personas que las dirigen, es el mejor remedio en contra de la
violencia.
Diversas organizaciones de la sociedad civil y partidos políticos han
hecho un llamado para que se inicie un diálogo con el Gobierno, donde
todos bajo una agenda de interés de la nación se comprometan a deponer
intereses egoístas personales y partidarios y se comprometan a sacar a
Nicaragua de la crisis económica, política, social y moral en que se
encuentra. Deben de pensar los políticos y los que detentan el poder
que la Nicaragua que construimos hoy es la que le heredaremos a
nuestros hijos y nietos.
DiarioNica repudia este atentado y desea que todos los nicaragüenses
vivamos en paz y que con espíritu cristiano construyamos día a día una
nación próspera, civilizada, solidaria y donde los esfuerzos de
Gobierno se encaminen a mejorar los niveles de vida de los más pobre.
La pobreza y la intolerancia juntas, es un caldo donde mejor se incuba
la violencia.
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