| Peña presentó ponencia sobre su generación poética |
| lunes, 16 de agosto de 2010 | |
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Horacio Peña escribirá más sobre Nicaragua Por: Freddy Rostrán A.
El poeta Horacio Peña, el autor de Ars Moriendi, brindó una conferencia rica en juicios literarios, en poesía de la mejor, y en reminiscencias personales, que dieron a la velada, sabor de arte y cultura de alta calidad
Fue el viernes 13 de agosto, por la noche, que Horacio Peña ofreció una conferencia, que fue a la vez, una cátedra y un deleite, y que fu convocada por el Instituto de Cultura Hispánica. “Mi generación poética: un testimonio”, se tituló la charla.
“Jorge Eduardo Arellano en su libro Panorama de la Literatura Nicaragüense de 1986 me coloca en lo que el llama El Grupo de los Independientes, junto a Omar de León y Pedro Pablo Espinoza”. Con esa cita Peña se ubica en el tiempo y en el espacio, y agrega que con los de su generación que tuvo más amistad fueron Omar de León y Octavio Robleto. Un outsider “He sido siempre un outsider, un extranjero dentro de mi propio país. Nicaragua no aparece, si mal no recuerdo, en mi poesía. Aparece en mis cuentos. Nunca fui a esas peregrinaciones casi obligatorias para los poetas nicaragüenses, las visitas a José Coronel Urtecho en el Río San Juan, aunque lo visitaba en su casa en Managua. Tampoco fui nunca a esas peregrinaciones a Solentiname, a visitar a Ernesto cardenal, el poeta más traducido de Nicaragua”. Así describe Horacio Peña su propio aislacionismo generacional. Recordó sus tiempos en que fue Director del Departamento de Cultura de la Universidad Nacional Autónoma en Managua, recordó al asceta Ernesto Gutiérrez que una vez, que dictaba cátedra sobre Borges, un estudiante lo increpó diciéndole que se traba de un reaccionario. “ Y a usted, qué le importa…? ¡Es un gran poeta!”, le replicó. Y recordó también al poeta Guillermo Rotschú Tablada, quien disertando sobre la penetración cultural del imperialismo exaltó a los gigantes del boom latinoamericano, provocándole risa después porque la misma palabra boom venía a ser una penetración cultural. Recordó al grupo Ventana, que nació en León, y que era nacionalista, y al grupo Generación Traicionada de Managua. Los de la Generación Traicionada quemaron una tarde los libros de lo que ellos consideraban los malos poetas. Recordó la cafetería La India, donde se reunían a hablar mal de todo y de todos. Fue entonces cuando Horacio Peña escribió el cuento “El enemigo de los poetas”. Empezaban a destacarse por ese tiempo Gioconda Belli, Ana Ilce Gómez, Vida Luz Meneses y Daysi Zamora, que “han encontrado un mundo sonoro y amplio dentro de su poesía”. El Poeta cerró su intervención con la lectura de varios poemas entre ellos K.O., muy impactante porque relata el caso de un boxeador que trata de no caer noqueado, a pesar de la vapuleada que recibe, pensando en lo que dirán los reporteros y el público, y también leyó el poema El Ángel Cantor de la Paz centro, que sigue cantando hasta que su dueño se muere. El Coronel Boitano que estaba entre los concurrentes le dijo: Seguro que esta pregunta no le importará, pero es usted reaccionario…? Por respuesta, el poeta se tapó primero los oídos, y después los ojos, y nada más. Al final Horacio Peña dijo que así como El Ángel Cantor de la Paz Centro, ahora tiene muchas reminiscencias de Nicaragua. “A medida que envejezco, recuerdo más”. Fue como una promesa escribirá más sobre la patria. Horacio Peña vive desde hace muchos años en Austin, Texas.
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