| Bancos de Microfinanzas están perdiendo |
| jueves, 15 de octubre de 2009 | |
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En el mundo los intereses bajan, en Nicaragua suben
Por Freddy Rostrán A
En la fotografía aparecen, el Lic. Rodolfo Delgado, Director de DIARIONICA y Presidente de COFICSA, y el Lic. Alfredo Alaniz, Director Ejecutivo de ASOMIF La Mala Hora Las microfinancieras, que crecieron como la espuma en años anteriores, abriendo gran cantidad de sucursales, enfrentan esta vez lo que en lenguaje de Gabriel García Márquez podría llamarse La Mala Hora, o en términos bíblicos el tiempo de Las Vacas Flacas.
Las microfinancieras enfrentan una crítica social que va más allá del Movimiento No Pago que es a todas luces de línea sandinista.
Una doble visión
Hay una doble visión en cuanto a las microfinancieras: unos las ven como las entidades que ayudan al desarrollo, convirtiendo en sujetos de crédito a personas que para la banca tradicional no lo son, pero millares de personas tienen la percepción que estos negocios son empresas usureras que le sacan la sangre a sus clientes con intereses exageradamente altos, más otros cobros disfrazados con que rematan a las víctimas.
Noticiero El Despertar y DIARIONICA entrevistaron al Lic. Alfredo Alaniz, Director Ejecutivo de la Asociación de Microfinancieras, para conocer la realidad de estas organizaciones, cuya proyección de benefactoras hasta de explotadoras.
En este contexto surge el Movimiento No Pago, que exige una Ley Moratoria, alegando que de lo contrario, terminarán perdiendo sus propiedades, que estarían a punto de ser embargadas.
En la entrevista participó también el economista y banquero, Lic. Rodolfo Delgado Cáceres, Director de DIARIONICA, y Presidente de la Corporación Financiera S.A.
¿Son realmente usureras las microfinancieras?
El Lic. Alaniz expresó: creo que es correcta esa apreciación de la doble visión. Por un lado somos instituciones de desarrollo, contribuimos a combatir la pobreza, tratamos de incorporar al sistema a una población que efectivamente no es sujeta de crédito de la banca tradicional. Esta población tiene varias características: primero tiene una gran dispersión geográfica, particularmente la que está en el sector rural. Esta población carece de información financiera, a diferencia del sector que atiende la banca comercial. Es un sector de bajos rendimientos, lo que afecta su rentabilidad. Es un sector de mayor riesgo, y no es un riesgo de que no vayan a pagar, sino que se trata de economías precarias, que fácilmente pueden caer en la insolvencia. La enfermedad de un familiar, un mal año de cosechas, incluso hasta el casamiento de una hija puede ser motivo suficiente para no poder pagar.
Por el lado, de la usura, si tenemos esta imagen y muchos medios de comunicación destacaban este aspecto, enfatizando los altos costos de los intereses y de otros cargos. Si nosotros hacemos un análisis de qué cosa es la usura, yo podría hacer una encuesta, y preguntarle a usted por encima de qué tasa de interés considera usted que es usura, y posiblemente su respuesta no coincide con la de Rodolfo (se refiere al Lic. Rodolfo Delgado Cáceres, presente en la entrevista). Porque el concepto de usura es un concepto moral, que viene desde La Biblia. Pero nadie puede tirar una raya, como pretendió la Ley de Préstamos entre Particulares, y decir por encima de esto es usura. ¿Sobre qué cálculo de costos se basó esa tasa? Además de que es una tasa que varía todos los meses, y que se calcula con una fórmula que para nosotros todavía es un secreto, porque unos meses es del 5 por ciento y otros del 25 por ciento anual.
En el mundo los intereses bajan…
El año pasado recibíamos los fondos de los proveedores internacionales a un 8 y medio por ciento. Hoy lo recibimos a un poco más del 12 por ciento por la percepción del riesgo país.
Cuando en el mundo los intereses están bajando, los proveedores los suben para Nicaragua. Para hacerle frente a la crisis internacional, y fomentar la demanda, los gobiernos han inyectado capitales prácticamente a tasa cero.
¿Qué estamos haciendo los nicaragüenses para que el dinero llegue tan caro?
Si los costos financieros arrancan con un 12 por ciento, ya estamos con los pies hinchados. A esto hay que agregarle los gastos operativos, las provisiones por cuentas malas, y algún porcentaje de crecimiento del capital. Esos excedentes nos permiten ir incrementando las líneas de crédito.
Costos operativos hasta del 25 por ciento
Hay microfinancieras, sobre todo las más pequeñas, que dan capacitación, asistencia técnica a sus clientes, ascendiendo sus costos operativos hasta el 25 por ciento. Las más eficientes tienen costos del 13 por ciento. Si a los costos financieros, le agregamos costos operativos promedio del 15 por ciento, 3 por ciento de castigo por cartera mala, y un 5 por ciento de crecimiento del patrimonio, ya estamos arriba del 30 por ciento.
Los que pueden pagar más
Nosotros sabemos que los sectores tienen distintas rentabilidades, y en este país el sector más rentable ha sido el comercio. El flujo de remesas se tradujo en un mayor dinamismo del sector comercial. Eso explica por qué el 65 por ciento de la cartera de los bancos está en tarjetas de crédito, en crédito comercial y de consumo. Apenas tenemos un 35% para lo que es la industria, agricultura, servicio, vivienda y todo lo demás.
Así vemos la expansión en malls, tiendas, restaurantes, centros turísticos, mientras la producción queda como La Cenicienta. El sector agropecuario es el de mayor riesgo en Nicaragua. Depende de las variaciones del clima y de los vaivenes de los precios internacionales. Además es un sector de bajos rendimientos productivos. Y los ciclos de producción son muy largos. La rotación del comercio es rápida.
El sector agropecuario está recibiendo una tasa más barata departe de las microfinancieras.
La mora sigue creciendo
Las instituciones de microfinanzas enfrentan también el problema de la mora que no ha dejado de aumentar, del 3 por ciento ha pasado al 9 y medio por ciento. Si a esto le agregamos, los préstamos reestructurados y prorrogados, eso está llegando al 13 por ciento.
Están perdiendo
Las instituciones de microfinanzas han comenzado a perder, al menos contablemente, debido a la reestructuración de alrededor de cuarenta millones de dólares. Toda reestructuración implica un crédito de mala calidad, lo que obliga a tomar provisiones por los riesgos.
Las pérdidas acumuladas a julio por las instituciones de microfinanzas sobrepasan los cuatro millones de dólares. Lo peor es que ya hay bancos que están perdiendo. Los socios están pensando ya en recapitalizarlos.
¿Hay microfinancieras que se encuentran insolventes?
Todavía no, pero hay dos o tres que está al borde, que están muy mal. La ley de reestructuración de créditos puede empeorar la situación. Lo que ocurre en estas crisis es que las instituciones cierran o son absorbidas por otras. No es fácil porque cada institución tiene su filosofía y sus objetivos.
Aportes del Lic. Delgado
El Lic. Rodolfo Delgado Cáceres manifestó que la institución que él preside, COFICSA, se animó a entrar a este mercado riesgoso de clientes del sector agropecuario porque la economía venía creciendo, pero que a raíz de la crisis financiera internacional, y la crisis económica nacional se han venido retirando, dedicándose a sectores más dinámicos, con la consiguiente pérdida de los usuarios más débiles, que tendrán ahora un acceso más difícil al crédito. Para las microfinancieras hay un reto de redefinir su estrategia, porque no se pueden dar el lujo de quebrar. Cuando una de estas empresas cierra no son diez o veinte socios o asociados los que sufren, o dos mil quinientos empleados los que salen perdiendo, sino una masa de trescientos cincuenta mil clientes. Lo que han hecho las microfinancieras es quitarle al Gobierno un problema, porque al desaparecer el Banco Nacional de Desarrollo y el Banco Popular, que operaban tanto en el sector urbano como rural, llegan estas a llenar un vacío. |